Gestión de Riesgos y Capacidad Adaptativa frente al Fenómeno de El Niño: Un Enfoque Institucional y Ciudadano

OCEANOGRAFIA

La gestión frente a la variabilidad climática exige precisión, planificación oportuna y una acción coordinada entre todos los actores de la sociedad. Frente al cambio de estado a alerta naranja, la docente e investigadora de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la ESPOL, Ph. D. María del Pilar Cornejo, aborda las implicaciones institucionales, operativas y comunitarias que conlleva la llegada del fenómeno de El Niño a nuestro territorio.

Comprender el fenómeno para actuar con oportunidad

El cambio a alerta naranja señala que la ocurrencia de un evento es inminente, lo cual demanda la ejecución inmediata de los planes de contingencia previamente estructurados. La investigadora enfatiza la necesidad de distinguir adecuadamente entre un evento natural y un desastre: el fenómeno de El Niño constituye un evento oceanográfico-atmosférico recurrente, mientras que el desastre ocurre cuando la vulnerabilidad del entorno no permite absorber sus impactos.

Tomando en cuenta que en lo que va del siglo XXI solo se han registrado siete años con condiciones climáticas consideradas normales, el análisis del clima no puede tratarse como un evento aislado. Por el contrario, la variabilidad y el cambio climático deben integrarse de manera permanente como variables fundamentales en la toma de decisiones estratégicas, tanto públicas como privadas.

Diversidad de sectores y estado de preparación

El nivel de preparación del país presenta matices según el sector analizado. Factores como el proceso de recuperación económica tras la pandemia o el impacto acumulado de eventos lluviosos en años previos inciden directamente en la capacidad de respuesta de cada área. Por ello, la evaluación del estado de preparación requiere un enfoque sectorizado y adaptado a las realidades locales.

En este contexto, la academia juega un rol activo. La FIMCM y la ESPOL reciben de manera continua consultas de diversos sectores productivos e institucionales que buscan previsión y acompañamiento técnico para anticipar eventuales complicaciones climáticas en sus calendarios de planificación.

Corresponsabilidad: Instituciones, Gobiernos y Ciudadanía

Minimizar el impacto de un evento climático de esta magnitud requiere una cadena de valor en la que cada actor asuma su función:

  1. Gobierno Nacional: Responsable de la infraestructura crítica, como la red vial principal del país.
  2. Gobiernos Locales (Municipios): Encargados de realizar análisis de riesgo específicos por zonas, ejecutar obras de mitigación y disponer de recursos preventivos territorializados.
  3. Sector Privado e Instituciones: Obligados a activar planes de continuidad operativa y seguridad para sus colaboradores e instalaciones.
  4. Ciudadanía: Posee el derecho constitucional a desenvolverse en un ambiente seguro, lo cual conlleva también el deber ciudadano de no agravar los riesgos mediante acciones preventivas cotidianas, tales como evitar la acumulación de desechos en las vías públicas y mantener limpios los drenajes y alcantarillas cercanos a sus hogares.

Asimismo, la Ph. D. María del Pilar Cornejo señala la importancia de que la ciudadanía ejerza un rol proactivo, consultando a sus respectivas autoridades locales sobre la existencia, alcance y cronograma de ejecución de los planes de contingencia municipal.

Visión de sostenibilidad a largo plazo

Un elemento crucial para lograr una verdadera capacidad adaptativa es la continuidad de las políticas públicas. Para garantizar una reducción sostenida de la vulnerabilidad, se vuelve imperativo que las herramientas de planificación técnica trasciendan los periodos administrativos de los gobiernos locales, consolidando planes de gestión de riesgos e infraestructura resiliente con visión a largo plazo.

Desde la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la ESPOL, reafirmamos nuestro compromiso con la investigación científica, el monitoreo marino-costero y la formación de capacidades para aportar con soluciones sustentables al desarrollo del país.

Esta publicación contribuye de manera directa al cumplimiento de los siguientes ODS:

  • ODS 13: Acción por el Clima: Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales, integrando la variable del cambio climático en las planificaciones.
  • ODS 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles: Promover la gestión integral de riesgos de desastres y la resiliencia urbana a través de infraestructura adecuada y ordenamiento territorial.
  • ODS 17: Alianzas para Lograr los Objetivos: Fomentar la corresponsabilidad y colaboración entre el gobierno central, autoridades locales, sector privado, academia y ciudadanía para minimizar los impactos ambientales y sociales.

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