Ciencia frente a la desinformación: Las lluvias en Guayaquil responden a un evento meteorológico puntual en el Caribe y no al fenómeno de El Niño

ORMAZA

Las intensas lluvias acompañadas de tormentas eléctricas registradas recientemente en Guayaquil han generado diversas interrogantes en la ciudadanía y en los medios de comunicación acerca de si estas precipitaciones marcan el inicio adelantado del fenómeno de El Niño. Con el rigor científico que caracteriza a la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL), el Ph. D. Franklin Ormaza, reconocido oceanógrafo y docente investigador de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM), aclaró el panorama técnico detrás de este comportamiento climático.

Datos que rompen la norma histórica

El mes de junio se caracteriza tradicionalmente por ser una época seca en el Puerto Principal de Ecuador, registrando un promedio histórico acumulado de apenas 40 milímetros (mm) de lluvia durante todo el mes. Sin embargo, un evento lluvioso de gran intensidad registrado el pasado 7 de junio depositó un volumen de 67,6 mm de agua en estaciones del norte de la urbe (como la del aeropuerto), superando en solo unas horas el promedio total estimado para el mes entero.

Áreas residenciales como Urdesa, Sauces, y sectores del noroeste de Guayaquil sufrieron anegaciones temporales debido al volumen inusual de agua acumulada. Ante esta situación, el Ph. D. Ormaza enfatiza la importancia de comprender la diferencia entre un comportamiento estacional sistémico y un evento meteorológico aislado.

El origen del evento: La ruta del vapor desde el Caribe

"Las actuales condiciones oceánicas y atmosféricas no corresponden, bajo ningún concepto, a la configuración típica del fenómeno de El Niño", puntualiza Ormaza. De acuerdo con el investigador de la FIMCM, el origen de estas fuertes lluvias radica en una anomalía atmosférica puntual originada en el Caribe suroccidental, específicamente frente a las costas de Colombia.

Este sistema atmosférico generó una densa evaporación y precipitaciones de gran escala en el país vecino. Posteriormente, las corrientes atmosféricas desplazaron este vapor de agua hacia el territorio ecuatoriano, impactando con fuerza inicial a la región Amazónica y Andina, para luego extenderse sobre el litoral costero, alcanzando finalmente a la cuenca de Guayaquil.

Colaboración interinstitucional y monitoreo activo

En línea con las alertas emitidas por el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI), se prevé que las lluvias de intensidad variable se mantengan temporalmente en las provincias del norte del país y en la Amazonía ecuatoriana. Por el contrario, la zona sur de la costa, que comprende localidades como Salinas, Ayangue y Playas, mantendrán un perfil predominantemente seco.

El Ph. D. Ormaza destaca que el rápido desfogue de las aguas acumuladas en puntos críticos de Guayaquil —como Urdesa y Sauces— se debió a la respuesta de los equipos municipales y de Interagua, quienes retiraron oportunamente desechos sólidos que obstruían los sumideros. Este hecho resalta la necesidad de una cultura ciudadana responsable en el manejo de basura para mitigar inundaciones urbanas.

Conclusión: La academia como faro científico

Desde la FIMCM y la ESPOL, reiteramos la importancia de consumir información basada en fuentes oficiales y sustentos científicos validados. Los fenómenos climáticos complejos exigen análisis rigurosos que eviten alarmismos innecesarios. Nuestra facultad continúa liderando la investigación oceanográfica y meteorológica en el país, colaborando de manera activa e indirecta con entidades técnicas nacionales para salvaguardar el bienestar social a través del conocimiento.

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