Ante la eventualidad de nuevos episodios del fenómeno de El Niño en el país, la capacidad de anticipación y la planificación basada en datos científicos se consolidan como herramientas fundamentales para proteger al sector agropecuario ecuatoriano. Frente a un escenario caracterizado por lluvias intensas, riesgos de inundaciones en vías rurales y afectaciones al estado de los potreros, la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la ESPOL, a través de sus centros de investigación aplicada, reafirma su compromiso con el desarrollo sostenible y la reducción de vulnerabilidades.
El impacto histórico del evento climático subraya la urgencia de adoptar medidas preventivas. De acuerdo con registros de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el evento de El Niño en 1982-1983 representó pérdidas de USD 31,1 millones para la ganadería nacional en un lapso de 11 meses, mientras que el fenómeno de 1997-1998 generó daños directos e indirectos por USD 14,5 millones. En ambos periodos, la pérdida de peso de los animales, el estrés hídrico y la propagación de enfermedades marcaron severamente la productividad ganadera.
Desde la perspectiva académica e investigativa, Rommel Caiza, investigador del Centro Internacional del Pacífico para la Reducción del Riesgo de Desastres (CIP-RRD) de la ESPOL, enfatiza que El Niño constituye la manifestación más visible del cambio climático actual. De acuerdo con los análisis realizados por el centro, entre los años 2000 y 2026 Ecuador ha experimentado 19 años atípicos —12 bajo la influencia de El Niño y 7 bajo La Niña—. Esta evidencia técnica permite concluir que el sistema climático ha migrado hacia un escenario de variabilidad constante, donde la delimitación de zonas susceptibles a inundaciones y deslizamientos resulta prioritaria.
Aunque se han identificado zonas agrícolas vulnerables a escala nacional, los expertos de la ESPOL señalan la importancia de extender estos ejercicios cartográficos y técnicos de manera focalizada al sector ganadero. La delimitación precisa de predios, cruces de vías de acceso y zonas recurrentes de inundación permite a las asociaciones de productores, como la Asociación de Ganaderos del Litoral y Galápagos (liderada por Alessio Tabacchi) y la Asociación de Ganaderos de El Salitre (presidida por Luis García), definir protocolos de contingencia efectivos y adaptar sus infraestructuras intraprediales.
La solución requiere un trabajo articulado entre la academia, el sector privado y las instituciones públicas. Iniciativas locales —como el impulso a reservas estratégicas de alimento (pancas de arroz, maíz o pastos de corte), la limpieza preventiva de canales de drenaje promovida por productores como Carlos Bermeo en Balzar, y la provisión de kits de insumos por parte de la Prefectura del Guayas— deben integrarse formalmente en el marco de las Mesas Técnicas de Trabajo del COE provincial y cantonal.
Desde la FIMCM y la ESPOL, continuamos generando ciencia de vanguardia, datos geoespaciales y análisis de riesgo operacional para respaldar a los sectores productivos del Ecuador en la construcción de una verdadera resiliencia climática.
Objetivos y Metas de Desarrollo Sostenible (ODS) vinculados
- ODS 13: Acción por el clima
- Meta 13.1: Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los países.
- ODS 2: Hambre cero
- Meta 2.4: Asegurar la sostenibilidad de los sistemas de producción de alimentos y aplicar prácticas agrícolas y ganaderas resilientes que aumenten la productividad, contribuyan al mantenimiento de los ecosistemas y fortalezcan la capacidad de adaptación al cambio climático y fenómenos extremos.
- ODS 17: Alianzas para lograr los Objetivos
- Meta 17.16: Mejorar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible, complementada por alianzas entre múltiples interesados que movilicen e intercambien conocimientos, especialización, tecnología y recursos para apoyar el logro de los Objetivos en el sector productivo.