El monitoreo y la comprensión de las variables oceanográficas son fundamentales para la toma de decisiones estratégicas en nuestras zonas costeras. En este contexto, el Ph. D. Franklin Ormaza, oceanógrafo y docente investigador de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL), aborda los principales factores científicos, territoriales y de salud pública vinculados al comportamiento reciente del mar y las perspectivas para la temporada invernal.
Dinámica Oceanográfica y Variación del Nivel del Mar
Un incremento temporal en el nivel del mar de hasta 40 cm responde principalmente a un proceso de expansión térmica. Este fenómeno ocurre de manera habitual entre los meses de enero y mayo, cuando el aumento de la temperatura en las moléculas de agua provoca una expansión vertical de su volumen. Sin embargo, registrar magnitudes de este tipo fuera del periodo habitual está asociado a variables de calentamiento marino y al fenómeno de El Niño.
Actualmente, se identifica una variable oceanográfica incipiente con temperaturas marinas situadas entre los 26 y 28 grados en determinadas áreas, mientras que las condiciones meteorológicas, como los vientos del sur, se mantienen en parámetros normales para la época. La elevación del nivel del mar, combinada con el efecto de mareas y aguajes, genera un impacto significativo en la infraestructura costera y acelera la erosión en zonas de dunas que han sido ocupadas por asentamientos e infraestructura humana.
Análisis de Escenarios y la Oscilación Decadal del Pacífico (PDO)
Ante la interrogante sobre la posibilidad de que se repitan eventos climáticos de magnitud catastrófica como los registrados en los años 1982 o 1997, el Ph. D. Franklin Ormaza aclara que la Oscilación Decadal del Pacífico (PDO) se encuentra actualmente en una fase fría o negativa. Esta condición atenúa los impactos del calentamiento en la región, reduciendo la probabilidad de escenarios extremos, tal como se ha observado en años recientes. El especialista enfatiza que el análisis oceanográfico debe abordarse desde una perspectiva de procesos globales y no únicamente a partir de anomalías aisladas.
Prioridades para el Sector Público y Productivo: Salud y Prevención
Frente a la variabilidad climática, el investigador sugiere que tanto los gobiernos locales como el sector productivo prioricen la atención en el área de salud pública. Un invierno de alta intensidad puede propiciar el incremento de enfermedades vectoriales como el dengue, chikungunya y zika. Asimismo, las condiciones meteorológicas y de infraestructura inadecuada en diversas zonas favorecen la proliferación de roedores y aumentan el riesgo de brotes de leptospirosis o cólera, exacerbados por el calor acumulado durante el año.
Pronóstico y Preparación Operativa
La predicción con alta precisión de la intensidad exacta de un invierno con considerable anticipación presenta una elevada complejidad técnica. Por esta razón, el Ph. D. Franklin Ormaza recomienda no bajar la guardia y mantener planes de preparación para afrontar un periodo invernal de al menos 120 días continuos. Esta planificación proactiva resulta indispensable para salvaguardar la infraestructura vial, la producción agrícola y la seguridad de la ciudadanía.
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) Asociados
- ODS 13: Acción por el clima – Meta 13.1: Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los países.
- ODS 3: Salud y bienestar – Meta 3.3: Poner fin a las epidemias de enfermedades transmisibles y combatir las enfermedades transmitidas por vectores y las vinculadas al agua.
- ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles – Meta 11.b: Aumentar el número de ciudades y asentamientos humanos que implementan políticas para la mitigación del cambio climático y la resiliencia ante desastres.