El estudio y monitoreo de los eventos oceanográficos en nuestro país requiere de rigurosidad científica y un análisis fundamentado de las variables meteorológicas y marinas. El Ph. D. Franklin Ormaza, oceanógrafo y docente investigador de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la ESPOL, analiza el estado actual del Fenómeno de El Niño y precisa los aspectos clave sobre su evolución e impacto en el territorio ecuatoriano.
Configuración del fenómeno y temporalidad de evaluación
Actualmente, el Fenómeno de El Niño no se encuentra en una etapa de llegada inminente, sino en pleno proceso de configuración en la mitad del Pacífico ecuatorial. En esta zona, las variables oceanográficas y meteorológicas se mantienen acopladas dentro de sus respectivos umbrales con una intensidad en incremento, habiendo alcanzado una fase de estabilización en la curva de crecimiento durante las últimas semanas.
Es crucial comprender que la intensidad real y el impacto específico del fenómeno en las costas ecuatorianas solo podrán determinarse con exactitud pocas semanas antes de su manifestación directa, estimando este periodo entre finales de noviembre e inicios de diciembre.
Diferencia entre el Pacífico Ecuatorial y el impacto local
Desde la FIMCM-ESPOL se enfatiza la necesidad de distinguir adecuadamente los conceptos oceanográficos: lo que ocurre en el centro del Pacífico (lugar donde se define formalmente El Niño) no necesariamente se replica de la misma manera en la Costa ecuatoriana. El impacto local puede manifestarse con mayor o menor intensidad que el evento central, e incluso no llegar a acoplarse.
Cuando dicho impacto se consolida, se traduce principalmente en dos escenarios climáticos: incremento de precipitaciones en la región Litoral y condiciones de sequía en la Amazonía, además de repercusiones directas en la actividad pesquera marina.
Factores de atenuación oceanográfica
Dentro del panorama técnico, se registran factores suprarregionales favorables. Actualmente, la Oscilación Decadal del Pacífico (PDO) y el Dipolo del Océano Índico (IOD) se encuentran en fase negativa. Esta coincidencia de índices —similar a la registrada en el año 2015— actúa como un mecanismo de retención que ayuda a disminuir y regular la intensidad del fenómeno.
Vulnerabilidad, servicios básicos y salud pública
Más allá de la magnitud del evento climático, el factor crítico radica en los niveles de vulnerabilidad institucional, social, económica e individual del país. Un invierno de duración extendida representa desafíos significativos en la infraestructura y en la gestión de servicios esenciales:
- Sector Energético: La presencia de sequías en las zonas de captación afecta directamente la generación hidroeléctrica, fuente de más del 70% del suministro eléctrico nacional.
- Salud Pública: Las condiciones invernales exigen especial atención ante el incremento potencial de enfermedades vectoriales como el dengue y la chikungunya, sumado a riesgos asociados al control de plagas urbas.
Corresponsabilidad y criterio científico
Ante la sobreinformación en plataformas digitales, el Ph. D. Franklin Ormaza hace un llamado a la ciudadanía y a las instituciones a guiarse estrictamente por criterios científicos y reportes oficiales, evitando la alarma infundada. La preparación adecuada, la corresponsabilidad social y la obediencia a las directrices de las instituciones competentes constituyen la mejor herramienta para paliar los efectos de los eventos climáticos y fortalecer la resiliencia nacional.
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) Asociados
- ODS 13: Acción por el Clima | Meta 13.1: Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los países.
- ODS 3: Salud y Bienestar | Meta 3.d: Reforzar la capacidad de todos los países en materia de alerta temprana, reducción de riesgos y gestión de los riesgos para la salud nacional y mundial.
- ODS 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles | Meta 11.b: Aumentar considerablemente el número de ciudades y asentamientos humanos que adoptan e implementan políticas y planes integrados para la reducción del riesgo de desastres.