Análisis científico del Fenómeno de El Niño: Condiciones actuales, comparación oceanográfica y la importancia de la prevención

OCEANOGRAFIA

Ante la declaratoria de alerta roja por el fenómeno de El Niño en Ecuador, el análisis científico desarrollado desde la academia permite dimensionar con precisión técnica el escenario real que enfrenta el país. El Ph. D. Franklin Ormaza, oceanógrafo y profesor investigador de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL), señala que las condiciones actuales se encuentran distantes de repetir el patrón observado en el evento de 1997-1998, catalogado como uno de los más severos en la historia del país.

Diferenciación de variables: Lo oceanográfico vs. lo meteorológico

Para comprender la evolución de El Niño, Ormaza explica que este evento se origina a partir de la interacción de dos componentes esenciales: variables oceanográficas y variables meteorológicas. Al presente:

  • Variables oceanográficas: Ya se encuentran activas, manifestándose con claridad en la región Niño 1+2, ubicada frente al perfil costero ecuatoriano.
  • Variables meteorológicas: Aún no se han configurado de manera integral, lo que impide que el fenómeno se consolide en su máxima magnitud.

Indicadores térmicos y comparación histórica

Al contrastar las anomalías térmicas del mar registradas en 1997 con los datos actuales:

  • En 1997, la anomalía térmica en el golfo de Guayaquil para estas mismas fechas alcanzaba aproximadamente los 4,2 °C.
  • En el año 2023, se observó una anomalía cercana a los 3,2 °C.
  • Actualmente, el golfo de Guayaquil registra una anomalía de alrededor de 2,2 °C.

A este comportamiento se suma el análisis en la región Niño 3.4 del Pacífico, donde la anomalía térmica se sitúa en torno a los 2,2 °C y ha registrado una reducción de 0,2 °C, manteniendo una tendencia descendente durante los últimos quince días. Como precisa el especialista de la ESPOL, para clasificar un evento como "Superniño" se requiere superar un umbral de 2,5 °C en dicha región, condición que no se cumple bajo los datos actuales.

El rol modulador de los índices PDO e IOD

El estudio técnico del océano incorpora factores de gran escala:

  1. PDO (Oscilación Decadal del Pacífico): Mide variaciones térmicas en el Pacífico norte.
  2. IOD (Dipolo del Océano Índico): Evalúa la relación térmica entre los sectores oriental y occidental del océano Índico.

A diferencia del periodo 1997-1998, cuando ambos índices favorecieron la intensificación del fenómeno, en la actualidad el PDO se mantiene en fase negativa y el IOD oscila entre niveles negativos y neutros. Esta configuración oceánica actúa como un factor de contención o freno ante el desarrollo acelerado del evento.

Pronóstico temporal, impacto pesquero y resiliencia nacional

De sostenerse las condiciones observadas, se estima que las precipitaciones de mayor consideración podrían presentarse hacia finales de noviembre o inicios de diciembre. No obstante, el monitoreo continuo durante las próximas semanas será determinante, dado que los sistemas oceanográficos y climáticos son dinámicos.

En el sector pesquero, la variación térmica ya ha provocado el desplazamiento de ciertas especies pelágicas hacia zonas más alejadas de la costa; no obstante, otras pesquerías podrían mostrar signos de recuperación hacia el cierre de año si la estabilidad oceanográfica persiste.

Llamado a la prevención y gestión de riesgos

El Ph. D. Franklin Ormaza enfatiza que la ausencia de condiciones para un evento de magnitud extrema no exime al país de riesgos. La discusión técnica fundamental no radica únicamente en la intensidad comparativa del fenómeno frente a 1997-1998, sino en el nivel de vulnerabilidad de la infraestructura y el entorno urbano:

  • El crecimiento de asentamientos en áreas expuestas, la deforestación y el deterioro de obras públicas incrementan el impacto de las lluvias.
  • La acumulación de desechos que obstruye los sistemas de drenaje y la falta de mantenimiento previo en edificaciones elevan la severidad de las emergencias.
  • Es imperativo preparar los sistemas de salud pública para atender vectores y contingencias derivadas de la calidad del agua.

La FIMCM y la ESPOL reiteran que la declaratoria de alerta debe asumirse como una ventana de oportunidad técnica y ciudadana para adoptar medidas preventivas antes del inicio del periodo invernal.

Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) vinculados:

  • ODS 13: Acción por el clima – Fortalecimiento de la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los fenómenos oceanográficos extremos mediante el monitoreo científico.
  • ODS 14: Vida submarina – Seguimiento de los cambios térmicos en el océano y su efecto sobre las pesquerías y especies pelágicas en las costas ecuatorianas.
  • ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles – Mitigación de riesgos de inundación y desastres mediante la planificación urbana, el mantenimiento preventivo de drenajes y la protección de la infraestructura.