El seguimiento y la comprensión técnica de los eventos climáticos constituyen un pilar fundamental para la planificación y la reducción del riesgo en el país. En este contexto, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) ha señalado que las precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño comenzarán a presentarse con mayor frecuencia en la región costera, proyectando una intensificación significativa hacia los meses de noviembre y diciembre.
De acuerdo con las estimaciones técnicas y los reportes de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), este evento ha sido catalogado como histórico, con proyecciones sobre los potenciales efectos socioeconómicos en el territorio nacional. La última alerta emitida por el INAMHI identifica cuatro provincias prioritarias con niveles muy altos de precipitación: Manabí, Los Ríos, Santo Domingo de los Tsáchilas y Esmeraldas. Los registros previstos sitúan las precipitaciones entre 42 y 90 mm en una sola jornada, lo que representa un volumen de hasta 90 litros de agua por metro cuadrado.
Desde la academia, el M. Sc. Jonathan Cedeño, Coordinador de la carrera de Oceanografía de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la ESPOL, explica la dinámica física que da origen a estos episodios: el incremento sostenido de la temperatura marina y superficial ha comenzado a perturbar y modificar la atmósfera, incrementando su nivel de inestabilidad y propiciando las primeras lluvias, particularmente en el sector norte del litoral interior.
Esta situación convoca la atención de los organismos técnicos y gubernamentales al contrastarse con los registros históricos del país. Durante el evento de El Niño de 1982-1983, las pérdidas económicas ascendieron a 1.051 millones de dólares; mientras que en el episodio de 1997-1998 alcanzaron los 2.870 millones de dólares, cifra que representó aproximadamente el 15% del Producto Interno Bruto nacional de aquel periodo. Estas afectaciones no solo comprenden los daños directos de infraestructura, sino también la interrupción de líneas de producción, demoras logísticas en entrega de materiales y pérdidas severas en cosechas agrícolas.
A través de la carrera de Oceanografía, la FIMCM-ESPOL ratifica su compromiso con la generación y divulgación de conocimiento científico riguroso para apoyar el monitoreo ambiental y la toma de decisiones informadas en beneficio del desarrollo sostenible del Ecuador.
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) vinculados:
- ODS 13: Acción por el Clima: Fortalecimiento de la resiliencia y la capacidad de adaptación ante riesgos relacionados con el clima y desastres naturales a través del monitoreo oceanográfico y meteorológico.
- ODS 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles: Mitigación del impacto de eventos hidrometeorológicos extremos en asentamientos urbanos y rurales del litoral ecuatoriano.
- ODS 8: Trabajo Decente y Crecimiento Económico: Análisis preventivo de los efectos adversos de fenómenos climáticos sobre los sectores productivos, cadenas de suministro y estabilidad económica nacional.