El monitoreo de la variabilidad climática y oceánica resulta indispensable para la toma de decisiones informadas y la prevención de riesgos en el país. El Ph. D. Franklin Ormaza, oceanógrafo y docente investigador de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL), expuso un análisis técnico sobre las proyecciones y condiciones actuales del evento de El Niño.
Contexto Oceanográfico y Proyecciones Térmicas
Respecto a las estimaciones recientes divulgadas a nivel internacional, el Ph. D. Ormaza contextualizó las diferencias observadas entre los modelos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). Si bien la OMM reportó una anomalía de +3.5 °C que proyectaría un mar a 31 °C —escenario que catalogó como irreal oceanográfica y estadísticamente—, las observaciones de la NOAA proyectan temperaturas en torno a los 29 °C, clasificándolo como un evento de intensidad fuerte alta, con anomalías que han mostrado estabilidad.
Asimismo, al comparar el panorama con los eventos históricos de 1982-1983 y 1997-1998, el especialista señaló una diferencia clave: en aquellos años la Oscilación Decadal del Pacífico (PDO) se encontraba en fase positiva, mientras que actualmente se registra en índice negativo. Este factor sugiere que el evento no alcanzaría la magnitud catastrófica de los años 80 y 90, aunque la vulnerabilidad estructural actual de las zonas pobladas es considerablemente mayor.
Temporalidad y Efectos Diferenciados por Región
El investigador precisó que el término del evento proyectado comúnmente en febrero aplica al medio oceánico. En el continente, debido al desfase de la respuesta terrestre, las lluvias podrían extenderse hasta mayo en caso de manifestarse de forma moderada, o hasta junio si adquiere características de evento fuerte, previéndose un periodo de hasta 120 días de precipitaciones e invierno fuerte.
El comportamiento geográfico previsto detalla:
- Litoral costero: Las provincias con mayor propensión a anegamientos son Esmeraldas, Manabí, Los Ríos, Guayas y El Oro. Esmeraldas presenta condiciones de vulnerabilidad en infraestructura que podrían desencadenar problemas desde noviembre. En Guayas, los mayores efectos se prevén entre marzo y abril debido a la combinación de mareas altas, expansión térmica marina y limitaciones en redes de drenaje.
- Santa Elena: Presentará impactos asociados a oleajes entre febrero y marzo. El experto destacó que las olas del norte resultan especialmente erosivas, dado que la infraestructura costera está diseñada para oleajes del sur.
- Otras regiones: Se prevé déficit hídrico (sequía) en el Oriente ecuatoriano y lluvias en zonas de la Sierra limítrofes con la Costa.
- Aspectos positivos: Las precipitaciones favorecen también procesos de limpieza de suelos y renovación de fuentes hídricas.
Impactos en la Dinámica Marina y el Sector Pesquero
En el sector pesquero ya se registran las primeras alteraciones. La menor presencia de aguas frías y nutrientes aportados por la Corriente de Humboldt limita el crecimiento del fitoplancton, base de la red trófica marina. Al escasear el alimento, las especies comerciales se desplazan hacia mayores profundidades o latitudes, reduciendo el volumen de captura y encareciendo los precios en el mercado. A esto se suma la proliferación de la jaiba mora, especie que genera afectaciones al enredar y romper las redes de faena.
Corresponsabilidad Ciudadana
Frente a estas proyecciones, el Ph. D. Ormaza subrayó la necesidad de la acción preventiva y comunitaria, instando a la ciudadanía a limpiar canaletas, zanjas y evitar la acumulación de desechos sólidos que bloqueen los sistemas de evacuación pluvial.
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) Vinculados:
- ODS 13: Acción por el Clima – Fortalecimiento de la resiliencia y la capacidad de adaptación ante riesgos de origen climático y desastres naturales.
- ODS 14: Vida Submarina – Comprensión de las dinámicas tróficas, variabilidad térmica marina y su impacto directo en los recursos pesqueros.
- ODS 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles – Prevención de riesgos de desastres y mitigación del impacto en infraestructuras y poblaciones vulnerables.