El rol de la academia y el monitoreo oceanográfico ante el inicio de las condiciones de El Niño

JONATHAN CEDEÑO

Desde la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la ESPOL, se mantiene un seguimiento riguroso a la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas en el Pacífico . Ante las recientes proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial (WMO), liderada por la doctora Celeste Saulo, que señalan un 80% de probabilidad del inicio de las condiciones de El Niño para el trimestre de junio, julio y agosto, la academia subraya la importancia de basar las acciones en datos técnicos y científicos . 

De acuerdo con el M. Sc. Jonathan Cedeño, coordinador de la carrera de Oceanografía de la ESPOL, los indicadores actuales muestran señales precursoras evidentes . Entre ellas destacan anomalías térmicas en la subsuperficie del Pacífico Ecuatorial, una profundidad de la termoclina perturbada a 40 metros más de lo normal, y anomalías cálidas en la superficie del mar que ya superan los 0.5 °C en el Pacífico Central y alcanzan cerca de 2 °C en el Pacífico Oriental . A esto se suman perturbaciones atmosféricas clave como el debilitamiento de los vientos y variaciones en la radiación de onda larga . 

Frente a debates sobre la magnitud del evento, el consenso de las instituciones técnico-científicas y universidades nacionales invita a la prudencia . Actualmente, las probabilidades se encuentran distribuidas: un 28% para un escenario moderado, un 25% para uno muy fuerte, y un 33% para condiciones extraordinarias . Por ello, los expertos enfatizan que, más allá de etiquetar anticipadamente la intensidad del fenómeno, el verdadero enfoque debe ser la preparación y mitigación de los impactos históricos asociados, tales como el superávit de precipitaciones en la región costera y el déficit hídrico en la cuenca amazónica . 

El M. Sc. Jonathan Cedeño destaca que el país cuenta con herramientas estructurales valiosas que han demostrado efectividad en el control de inundaciones, como los sistemas de Bulubulu, Cañar y Chone . No obstante, el manejo integral del riesgo exige una respuesta conjunta . A nivel ciudadano, esto implica acciones preventivas directas como el mantenimiento y limpieza de calles para evitar el colapso de los sistemas de drenaje . A nivel gubernamental y local, resulta prioritario ejecutar planes de contingencia específicos y, de ser necesario, activar mecanismos de financiamiento internacional para asegurar los recursos requeridos de cara a la protección de la infraestructura vial, el sector agrícola y la soberanía energética del país .