Las recientes precipitaciones registradas en el territorio nacional y los avisos meteorológicos emitidos por el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) han generado diversas interrogantes en la ciudadanía sobre el inicio formal del Fenómeno de El Niño. Frente a esto, el Ph. D. Franklin Ormaza, oceanógrafo, docente e investigador de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la ESPOL, aporta una perspectiva técnica y fundamentada en la ciencia oceanográfica y atmosférica.
Anomalías locales vs. Evento a gran escala
De acuerdo con el Ph. D. Ormaza, las lluvias experimentadas hasta el momento corresponden a anomalías locales. Para declarar formalmente la presencia del evento El Niño en nuestras costas, las variables oceanográficas y atmosféricas deben acoplarse y manifestar anomalías en conjunto.
Actualmente, las métricas no cumplen con los umbrales requeridos para confirmar el fenómeno:
- Temperatura superficial del mar: Debe situarse de manera sostenida por encima de los 28 °C; al momento se registran alrededor de 26 °C.
- Profundidad de la termoclina: En condiciones de El Niño debería ubicarse entre los 70 y 100 metros de profundidad; en la actualidad oscila entre los 40 y 50 metros.
- Vientos alisios: Durante el fenómeno suelen debilitarse notablemente o desaparecer; sin embargo, se mantienen con velocidades de aproximadamente 8 metros por segundo.
Este balance de variables indica que técnicamente no nos encontramos todavía bajo el desarrollo de El Niño en las costas ecuatorianas.
Métricas de evaluación y proyecciones
La medición de este fenómeno no depende de la lectura aislada de una anomalía térmica puntual, sino del análisis integral de un conjunto de datos oceanográficos contrastados con series históricas de hasta 30 años. Entre estos parámetros se analiza el índice RONI en la región 3.4: aunque inicialmente se proyectaba un índice de entre 1.8 y 2.0, los registros actuales se sitúan en 1.2.
No obstante, el investigador aclara que los índices distantes no son el único factor determinante para el impacto local: por ejemplo, durante el periodo 1940-1941, con un índice de 1.3, la región experimentó precipitaciones acumuladas de hasta 9000 milímetros.
Precipitaciones y escenarios para Guayaquil
El Ph. D. Ormaza señala que las primeras lluvias continuas asociadas al evento comenzarían a observarse a inicios de diciembre. Una característica determinante de El Niño es la persistencia: una vez instaurado, los episodios de lluvia se presentan casi a diario, con mínimos periodos de descanso, pudiendo extenderse de manera continua hasta mayo.
Tomando como referencia el régimen histórico de Guayaquil durante su estación húmeda regular (120 días, entre enero y mayo), los volúmenes proyectados varían según la interacción atmosférica:
- Invierno normal: 1000 a 1200 mm.
- Invierno fuerte: 1500 a 2000 mm.
- Invierno moderado fusionado con El Niño: Alrededor de 3000 mm.
- Invierno fuerte fusionado con El Niño: Puede alcanzar o superar los 4000 mm acumulados en los cuatro meses regulares.
Radiación, temperaturas y el efecto orográfico de los Andes
En paralelo al régimen de lluvias, las condiciones de radiación solar se intensificarán, provocando un mantenimiento de altas temperaturas ambientales y elevados índices de radiación ultravioleta (UV). Asimismo, ante proyecciones en países vecinos como Colombia —donde se estiman picos de hasta 40 °C y sensaciones térmicas cercanas a los 50 °C—, el especialista indica que tales escenarios de calor extremo también tienen probabilidades de presentarse en el contexto nacional.
Respecto al contraste regional que proyecta abundantes lluvias en la región Costa y condiciones secas en la Sierra y Amazonía, el Ph. D. Ormaza explica que la cordillera de los Andes actúa como una barrera natural. Dicha estructura impide el paso directo de las variables de El Niño hacia el interior continental, dejando a estas regiones bajo la influencia del régimen del Atlántico, el cual tiende a secarse y registrar una disminución de huracanes durante las fases de El Niño.
Desde la FIMCM y la ESPOL se continuará realizando el seguimiento permanente de los indicadores oceanográficos para informar a la comunidad con base científica rigurosa.
Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) Vinculados
- ODS 13 (Acción por el clima): Monitoreo científico, comprensión de fenómenos climáticos extremos y fortalecimiento de la resiliencia comunitaria.
- ODS 14 (Vida submarina): Estudio integral de variables oceanográficas físico-químicas del océano Pacífico ecuatorial.
- ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles): Aporte de datos técnicos para la planificación urbana, gestión de riesgos y prevención ante eventos hidrometeorológicos.