Mientras el país concentra sus esfuerzos en enfrentar crisis cotidianas como la inseguridad o la movilidad, un desafío inevitable de escala global se aproxima silenciosamente desde el Pacífico. Los modelos numéricos de la Comisión Permanente del Pacífico Sur (del cual forman parte Ecuador, Colombia, Perú y Chile) confirman que el Fenómeno El Niño es prácticamente un hecho. Con una alerta amarilla declarada en 17 provincias, 143 cantones y 491 parroquias del Ecuador, la prevención inmediata ya no es una opción, sino una urgencia nacional.
Para entender la magnitud real de este evento, conversamos con el Dr. Franklin Ormaza, oceanógrafo, docente e investigador de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la ESPOL. El especialista nos recuerda un principio fundamental: “El Niño no es un dato en un momento o lugar determinado, es un proceso oceanográfico y meteorológico complejo que toma aproximadamente 5 meses en definirse”.
¿Cómo se gesta el fenómeno? Los índices de diagnóstico
El origen de este fenómeno se sitúa a unos 8.000 kilómetros al oeste de nuestras costas. Para declarar oficialmente su desarrollo, los científicos monitorean de cerca dos indicadores clave:
- El índice RONI (Real-time Oceanographic Niño Index): Mide la diferencia de la temperatura superficial del mar en un punto y momento específicos en comparación con su registro histórico. Este índice es el que define la intensidad del evento.
- El índice SOI (Southern Oscillation Index): Evalúa la diferencia de presión atmosférica entre la isla de Tahití (en el Pacífico Central) y Darwin (Australia). En condiciones normales, la presión es mayor en Tahití, haciendo que los vientos alisios soplen de este a oeste. Sin embargo, durante El Niño, la presión en Darwin aumenta, invirtiendo la dirección de los vientos hacia el oriente. Esta variación empuja una masa de energía térmica conocida como Onda Kelvin, un viaje submarino que demora cerca de 5 meses en completarse.
Proyecciones actuales y estado de transición
De acuerdo con las evaluaciones del Dr. Ormaza, las proyecciones térmicas indican que la temperatura del agua en nuestra área podría incrementarse hasta en 2,7 °C. Basado en el comportamiento actual de los índices RONI y SOI, el investigador estima que la intensidad de este Fenómeno de El Niño alcanzará un nivel moderado-alto.
"Actualmente, las aguas de nuestras costas muestran un calentamiento evidente, pero científicamente seguimos en un estado neutro. Prevemos que a mediados de junio el sistema se desplace definitivamente hacia las condiciones dinámicas de El Niño", explica Ormaza.
Esta ventana de transición es crítica. El COE Nacional y diversos ministerios (Salud, Energía, e Infraestructura y Transporte) se encuentran articulando planes de contingencia para mitigar los impactos en infraestructura y salud pública.
El fuerte impacto en el sector pesquero
Uno de los sectores que sufrirá de manera más directa el embate climático es el pesquero. La fauna marina se desplaza buscando temperaturas óptimas y fitoplancton. Con la llegada de masas de agua cálida, el océano pierde oxígeno y nutrientes esenciales, provocando una notable disminución en la disponibilidad de recursos.
El panorama es retador:
- Pesca Industrial Atunera: El Dr. Ormaza, quien colabora estrechamente con datos de este sector, señala que los modelos predictivos revelan que por cada grado centígrado sobre el promedio histórico de temperatura marina, se genera un impacto negativo del 14% en la pesca. Actualmente, con un grado de anomalía registrado, la pesca de atún ya reporta pérdidas superiores al 10%.
- Pesca Artesanal: Al no contar con la tecnología de navegación para adentrarse a grandes distancias o profundidades en busca de cardúmenes desplazados, el sector pesquero artesanal será el que sufra con mayor severidad este cambio ecosistémico.
Desde la FIMCM y la ESPOL, la academia continúa liderando el monitoreo constante y la divulgación científica para dotar al país de herramientas basadas en evidencia, permitiendo una toma de decisiones informada ante los desafíos climáticos que se avecinan.
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