La realidad sísmica del Ecuador: Reflexión científica, historia y la importancia de la prevención ante los movimientos telúricos

OCEANOGRAFIA

Frente a los recientes eventos sísmicos registrados en la región —incluyendo sismos en países vecinos como Colombia y Venezuela, así como movimientos en zonas cercanas como Lima (Perú)—, la ciudadanía suele interrogarse sobre la situación de nuestro país y los riesgos latentes. Para abordar esta temática desde una perspectiva estrictamente científica, profunda y alejada del alarmismo, el programa NotiHoy de Radio Centro de Quito mantuvo un diálogo especializado con el Ph. D. Carlos Martillo, docente e investigador de la Facultad de Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la Escuela Politécnica del Litoral (ESPOL).

¿Dónde estamos geológicamente y por qué tiembla en Ecuador?

El investigador de la FIMCM-ESPOL explicó de manera categórica que el Ecuador se encuentra emplazado en el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico, frente a un margen activo caracterizado por un contacto convergente de placas tectónicas. Esta dinámica genera una sismicidad constante asociada tanto a este proceso de subducción como al movimiento de fallas geológicas locales.

Si bien a diario se registran sismos de baja magnitud (entre 2 y 4) que son monitoreados oficialmente por el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, la historia del país evidencia terremotos de gran impacto a lo largo de los siglos XIX y XX, tales como los sismos de Riobamba e Ibarra, el devastador terremoto de Esmeraldas en 1906 (estimado en magnitud 8.8), el sismo de Ambato a mediados de siglo, o el evento de 1987 en El Reventador. Estos antecedentes demuestran que la sismicidad en el territorio ecuatoriano es un proceso recurrente y natural de nuestro planeta.

El rol del suelo y la vulnerabilidad en las construcciones

Uno de los puntos clave expuestos por el Ph. D. Carlos Martillo radica en la respuesta del suelo ante el paso de las ondas mecánicas sísmicas. El especialista detalló que, mientras los suelos duros o rocosos tienden a atenuar la energía de la onda, los suelos blandos o sueltos (como antiguos lechos lacustres o zonas de relleno) actúan de forma análoga a una "gelatina", desacelerando la onda pero incrementando significativamente su energía y el nivel de sacudida.

Por esta razón, la normativa de construcción vigente en el país exige rigurosos estudios de microzonificación sísmica, los cuales permiten mapear y comprender la respuesta geológica local para diseñar infraestructuras resilientes, aplicar cimentaciones adecuadas como el pilotaje y evitar que una baja o mediana magnitud se convierta en una tragedia por fallas estructurales.

Desmitificando las redes sociales: La geología no es geográfica

El docente de la FIMCM fue enfático al señalar el peligro que representa la desinformación en plataformas digitales. Circular rumores sobre predicciones exactas de sismos carece de fundamento científico, ya que la naturaleza funciona de manera estocástica y alejada de calendarios fijos. Asimismo, aclaró que la lógica de la geología no responde a una linealidad geográfica: el hecho de que ocurra un sismo en Venezuela, Colombia o Perú no significa que "nos toque" de forma inmediata por proximidad territorial, puesto que el planeta registra sismicidad global simultánea en diversas latitudes.

Educación continua, simulacros y memoria colectiva

Finalmente, la entrevista concluyó destacando que la mayor vulnerabilidad de los ecuatorianos suele ser la fragilidad de nuestra memoria tras los eventos adversos. Desde la academia, la investigación y la vinculación con la sociedad impulsadas por instituciones como la FIMCM-ESPOL, se reitera la urgencia de fomentar una cultura de prevención permanente. Esto incluye la fiscalización estricta de normas de sismorresistencia en edificaciones, la capacitación constante en escuelas y colegios, y la realización frecuente de simulacros prácticos que preparen a la ciudadanía para actuar con serenidad y eficacia ante una emergencia.

ODS Asociados:

  • ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles (Meta 11.b: Aumentar sustancialmente el número de ciudades y comunidades que adoptan y implementan políticas y planes integrados para promover la inclusión, la eficiencia de los recursos, la mitigación del cambio climático y la adaptación a los desastres).
  • ODS 13: Acción por el clima (Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los países).
  • ODS 4: Educación de calidad (Garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos).

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