Ecuador se encuentra ubicado estratégicamente sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las regiones geofísicas con mayor actividad sísmica y volcánica de todo el planeta. En este contexto, el Ph. D. Carlos Martillo, docente e investigador de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL), enfatiza que la interacción continua entre la placa tectónica de Nazca y la placa Sudamericana genera una constante acumulación de energía geológica, la cual, al liberarse, desencadena eventos sísmicos de variada intensidad en el territorio nacional.
Frente a esta realidad geotectónica, el análisis sobre la preparación del país trasciende el fenómeno natural para enfocarse en la respuesta técnica del entorno construido. Al respecto, Walter Mera, Rector de la Universidad Católica Santiago de Guayaquil (UCSG), señala que el país mantiene una condición de vulnerabilidad latente ante la eventualidad de un evento de gran magnitud, recordando que Ecuador ha sido y continuará siendo un territorio de recurrencia sísmica.
Un factor crítico expuesto en el análisis corresponde a la particular vulnerabilidad de la costa ecuatoriana. Esta zona no solo se halla en mayor proximidad a la zona de subducción, sino que, además, la mayoría de sus centros urbanos han sido asentados y construidos sobre suelos blandos. Como aclara la evidencia técnica, en el caso de los sismos lejanos, las ondas telúricas pierden intensidad durante su trayectoria desde el epicentro; sin embargo, al entrar en contacto con suelos de matriz blanda, se produce un fenómeno de amplificación de las ondas, lo que incrementa el impacto potencial sobre la infraestructura existente.
El contexto internacional ofrece referentes significativos en materia de ingeniería estructural y normativa sismorresistente:
- Chile: Tras el devastador terremoto de 8.8 grados registrado en el año 2010, el país del sur reforzó rigurosamente sus normativas de construcción. Sus criterios de diseño incorporaron de manera extendida estructuras de hormigón armado, muros de contención, así como columnas y vigas diseñadas bajo principios de deformación controlada para evitar el colapso intempestivo.
- Japón: La ingeniería nipona ha integrado aisladores sísmicos instalados estratégicamente entre la cimentación y la superestructura de los edificios. Asimismo, han implementado sistemas de amortiguación y masas de balance (disipadores energéticos) orientados a reducir significativamente las oscilaciones y los movimientos cinéticos de las edificaciones durante un sismo.
Desde la FIMCM y la ESPOL, la investigación científica y la docencia de vanguardia continúan aportando al diagnóstico de las amenazas geofísicas y al desarrollo de conocimiento técnico orientado a la reducción de riesgos y a la construcción de comunidades más resilientes.
Aporte a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
Esta publicación se alinea directamente con la agenda global de desarrollo sostenible a través de los siguientes objetivos y metas:
- ODS 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles
- Meta 11.5: Reducir significativamente el número de muertes causadas por los desastres, incluidos los relacionados con el agua, y reducir las pérdidas económicas directas provocadas por ellos, prestando especial atención a la protección de las personas en situaciones de vulnerabilidad.
- ODS 9: Industria, Innovación e Infraestructura
- Meta 9.1: Desarrollar infraestructuras fiables, sostenibles, resilientes y de calidad para apoyar el desarrollo económico y el bienestar humano, facilitando un acceso equitativo y asequible para todos.
- ODS 13: Acción por el Clima y Gestión de Riesgos
- Meta 13.1: Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con los fenómenos naturales y los desastres en todos los países.