Análisis Oceanográfico del Fenómeno El Niño y su Impacto en Ecuador: Proyecciones y Recomendaciones Logísticas

OCEANOGRAFIA

El monitoreo constante del océano y la atmósfera es fundamental para comprender los cambios climáticos que afectan a las costas sudamericanas y al resto del planeta. El M. Sc. Jonathan Cedeño, coordinador de la carrera de Oceanografía de la FIMCM en la ESPOL, analiza el comportamiento del fenómeno El Niño, sus indicadores oceánicos y atmosféricos, así como el escenario proyectado para el año 2026.

Alteraciones en el Espacio Océano-Atmósfera y Ecosistemas

El fenómeno El Niño se caracteriza por cambios significativos en las temperaturas superficiales del océano cálido, provocando un profundizamiento de la termoclina en la zona de Galápagos y las costas de Perú y Ecuador. Estas alteraciones modifican el ecosistema marino, perturbando la fauna pesquera que se desplaza hacia otras regiones en búsqueda de condiciones adecuadas, afectando directamente la actividad pesquera.

Asimismo, la modificación del espacio océano-atmósfera en el Pacífico tropical no solo repercute en el oeste de Sudamérica, sino que genera manifestaciones globales como déficit de lluvias en Indonesia, el subcontinente Indio y el sur de África. En la costa ecuatoriana, este fenómeno implica un superávit de precipitaciones junto a la subida de la temperatura de la superficie oceánica.

Indicadores Térmicos y Atmosféricos Actuales

Actualmente, las condiciones del Pacífico tropical han dejado el estado neutro para dar paso activo a condiciones de El Niño. Los indicadores de temperatura muestran que el calentamiento progresivo inició a partir de diciembre del año pasado, superando de manera consistente los umbrales establecidos. Los análisis superficiales reflejan anomalías cálidas hacia Galápagos y las costas de Ecuador y Perú.

Para el seguimiento de estas variables, la estación de monitoreo "El Pelado", operada conjuntamente por la ESPOL y CENAIM, cumple un rol crucial frente a las costas del país.

A nivel atmosférico, la anomalía de radiación de onda larga se presenta como un indicador clave para rastrear la respuesta de la atmósfera y el patrón de precipitaciones en la costa de Ecuador. El último valor registrado se sitúa en -20 (menos veinte), lo cual mantiene la probabilidad de un evento en rangos de fuerte a muy fuerte.

Adicionalmente, los pronósticos correspondientes a la región del Pacífico Central (Área Niño 3.4) indican que para el último trimestre del año las anomalías cálidas se ubicarán entre 2 y 2.5 °C. Un valor superior a 2 °C categoriza formalmente al evento como un evento muy fuerte.

Tipología de Eventos Históricos y Proyecciones 2026

El M. Sc. Jonathan Cedeño enfatiza que no todos los eventos de El Niño se comportan de la misma manera, clasificándolos históricamente en tres categorías principales:

  1. Eventos Extraordinarios (1982-83 | 1997-98): Caracterizados por inviernos severos y un adelanto considerable en la estación de lluvias. Ocurren aproximadamente 2 veces cada 50 años.
  2. Eventos Moderados a Fuertes (1972-73 | 1986-87 | 1991-92): Generan inviernos fuertes y un claro superávit de precipitación.
  3. Comportamientos Atípicos (2015-16 | 2023-24): Inviernos entre promedio y deficitarios, con ocurrencia de eventos extremos aislados. Se registró un elevado calentamiento del mar pero con baja respuesta atmosférica.

Para el periodo de 2026, las proyecciones oceanográficas favorecen un escenario de invierno fuerte a muy fuerte.

Recomendaciones Estratégicas para la Cadena Logística e Infraestructura

Ante este panorama, desde la carrera de Oceanografía de la FIMCM-ESPOL se recomiendan acciones concretas articuladas por etapas para mitigar los impactos en la cadena logística y los corredores viales críticos:

  • Fase Previa (antes de la madurez de El Niño):
    • Mantener monitoreo climático permanente y pronósticos adicionales.
    • Identificar rutas críticas de transporte.
  • Fase Durante el Evento:
    • Implementar y habilitar rutas alternativas.
    • Establecer criterios de priorización de carga.
    • Mantener la coordinación institucional mediante la organización de mesas técnicas.
    • Actualización permanente de pronósticos.
  • Fase Posterior:
    • Evaluación rigurosa de daños.
    • Ejecución de planes de recuperación rápida.
    • Sistematización de lecciones aprendidas.

Se recalca mantener atención prioritaria en la infraestructura vial y zonas propensas a eventos extremos, tales como el corredor Alóag – Santo Domingo (vulnerable a movimientos en masa y derrumbes), la zona de Babahoyo (afectaciones por inundaciones) y la vía Cuenca – Molleturo (riesgo de movimientos en masa).

📌 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) Asociados

  • ODS 13: Acción por el Clima – Meta 13.1: Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales.
  • ODS 14: Vida Submarina – Meta 14.2: Gestionar y proteger sosteniblemente los ecosistemas marinos y costeros para evitar efectos adversos importantes.
  • ODS 9: Industria, Innovación e Infraestructura – Meta 9.1: Desarrollar infraestructuras fiables, sostenibles, resilientes y de calidad para apoyar el bienestar humano y el desarrollo económico.

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