El crecimiento demográfico y comercial de Guayaquil plantea desafíos estructurales que exigen respuestas técnicas, rigurosas y de largo plazo. En una reciente mesa de análisis recogida por la revista Vistazo, destacados académicos y especialistas en urbanismo examinaron las problemáticas de fondo que condicionan el desarrollo sostenible de la urbe, posicionando a la movilidad y al ordenamiento territorial como los ejes críticos para el futuro de la ciudad.
El diagnóstico de la movilidad masiva
El M. Sc. Alejandro Chanabá, catedrático de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL) y experto en movilidad urbana, señala un indicador de alta preocupación: la ciudad incorpora anualmente entre 45.000 y 55.000 automóviles nuevos. Esta tendencia, que registró cifras récord en el primer trimestre de 2026, responde directamente a las limitaciones actuales del sistema de transporte público masivo.
El análisis técnico recuerda que la Metrovía, concebida originalmente en 2006 con siete troncales, opera actualmente con solo cuatro tras la incorporación de la última ruta en junio de 2025. Este retraso de dos décadas en el diseño original del sistema empuja a los ciudadanos a optar por el vehículo particular, agudizando la congestión vehicular y el impacto ambiental en las principales arterias de la Perla del Pacífico.
Hacia proyectos de ciudad: La propuesta del metro subterráneo
Para el M. Sc. Chanabá, la solución estructural y definitiva requiere trascender los plazos de las administraciones locales tradicionales. El especialista propone el desarrollo de un metro subterráneo para Guayaquil, estimando una inversión de entre 3.000 y 3.200 millones de dólares debido a las particularidades y complejidad del suelo de la cuenca baja del río Guayas.
"Guayaquil ya no tiene que tener obras de alcaldes. Debe tener obras de la ciudad, para la ciudad, no de un alcalde, no de un partido político", enfatiza Chanabá.
Esta visión subraya la necesidad de implementar planes maestros de infraestructura que superen los períodos de gestión de cuatro años, transformando los recursos, el talento y la demanda ciudadana en políticas públicas sostenibles en el tiempo.
Uso de suelo y planificación pública
A esta perspectiva se suma el criterio del arquitecto y urbanista John Dunn Insúa, quien sostiene que la crisis de movilidad es el síntoma de un problema subyacente mayor: la organización del uso de suelo. Los expertos coinciden en que el crecimiento de Guayaquil ha sido moldeado de forma histórica por dinámicas inmobiliarias y de ocupación informal, obligando a la planificación pública a actuar como un agente atenuante de parches, en lugar de un ente regulador preventivo.
Desde la academia, y en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 9, 11 y 13), se ratifica el compromiso de seguir aportando con investigación, datos y profesionales capacitados para liderar la transformación técnica que Guayaquil demanda de manera urgente.