La inseguridad ha transformado la rutina diaria de los guayaquileños. Tomar un taxi en la calle se ha convertido en una decisión que genera temor tanto en usuarios como en conductores. En un reciente reportaje de Diario Expreso, el M. Sc. Alejandro Chanabá, Decano de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) e investigador de la ESPOL, analiza los factores que alimentan esta crisis de confianza.
Según Chanabá, la falta de una estandarización visual clara en las unidades y la proliferación del transporte informal generan una sensación de vulnerabilidad constante. "Uno no sabe exactamente si ese taxi de verdad presta servicio a la ciudadanía o es un vehículo en el cual voy a ser objeto de un robo", señala el académico.
El análisis destaca que, ante la percepción de inseguridad, la tecnología y la organización gremial son las herramientas clave para recuperar el espacio público. Desde la academia, se subraya la necesidad de conectar las herramientas de seguridad (como cámaras y GPS) a entes de monitoreo reales para que no brinden solo una "falsa sensación de seguridad".
Este debate pone sobre la mesa la urgencia de modernizar el transporte urbano para garantizar que la movilidad sea, ante todo, un derecho seguro para todos.