La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) ha emitido alertas recientes sobre el incremento progresivo de las temperaturas en el Océano Pacífico, confirmando el inicio formal del fenómeno climático de El Niño. Al tratarse de un evento de escala global con repercusiones directas en nuestra región, la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la ESPOL se mantiene a la vanguardia del análisis y la divulgación científica para preparar a la comunidad.
El M. Sc. Jonathan Cedeño, coordinador de la carrera de Oceanografía de la FIMCM, explica que el fenómeno se encuentra en una fase inicial de desarrollo. No obstante, las proyecciones y anomalías físicas detectadas exigen un seguimiento riguroso por parte de la academia y los organismos de gestión de riesgos.
Anomalías clave y proyecciones de intensidad
De acuerdo con los datos satelitales y de boyas oceanográficas analizados por la NOAA, se han identificado tres factores determinantes que sustentan el pronóstico actual:
Debilitamiento de los vientos alisios: Menor fuerza en la circulación atmosférica que usualmente desplaza las aguas cálidas.
Acumulación de calor: Un incremento térmico sostenido en la superficie y subsuperficie marina.
Aumento de la temperatura superficial del mar: Históricamente, la media térmica para esta época se sitúa en los 24°C sin embargo, las mediciones actuales ya registran valores promedio de 26°C.
El M. Sc. Cedeño señala que, de mantenerse o superar esta tendencia de calentamiento anómalo en el Pacífico ecuatorial, el evento podría catalogarse técnicamente bajo la escala de MUY FUERTE. Bajo este escenario, los modelos climatológicos prevén que las precipitaciones de gran magnitud se concentren durante los meses de noviembre y diciembre del año en curso.
El rol de la academia y la oceanografía en la prevención
Frente a este panorama, la carrera de Oceanografía de la FIMCM reafirma su compromiso con el estudio constante de las variables marinas y atmosféricas. La generación de datos confiables y la interpretación científica rigurosa son herramientas indispensables para anticipar los impactos en los sectores productivos, pesqueros e infraestructuras vulnerables de nuestro país.