Los recientes eventos sísmicos que sacudieron a Venezuela con apenas 39 segundos de diferencia han despertado el interés de la comunidad científica y de la ciudadanía en general sobre la naturaleza de estos fenómenos. Ante las interrogantes sobre si un evento de características similares podría suscitarse en el territorio ecuatoriano, el Ph. D. Carlos Martillo, destacado docente e investigador de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL), aporta su perspectiva académica para aclarar dudas desde la rigurosidad científica y la prevención.
¿Qué es un doblete sísmico?
El fenómeno registrado en el país caribeño se conoce técnicamente como un doblete sísmico. El doctor Carlos Martillo puntualiza que este concepto es sustancialmente distinto al de un terremoto convencional acompañado de sus respectivas réplicas secundarias.
"Lo que ocurre es que hay un primer movimiento de placas que activa otra falla cercana, generando un segundo sismo", detalla el investigador de la FIMCM.
A diferencia de las réplicas, las cuales representan el reajuste mecánico y natural de la corteza terrestre posterior a la ruptura principal, en un doblete sísmico ambos eventos se originan de manera autónoma en fallas distintas pero interconectadas estructuralmente. El desfase temporal entre ambos sismos puede variar drásticamente: desde pocos segundos, como se observó recientemente en Venezuela, hasta varias horas, como ocurrió en el devastador terremoto de Turquía en 2023. Martillo subraya que estos eventos son sumamente inusuales, en especial cuando ambos sismos superan magnitudes de 6 grados y ocasionan daños de consideración en la infraestructura.
El escenario geodinámico de Ecuador
Respecto a la probabilidad de experimentar un fenómeno similar en Ecuador, el Ph. D. Carlos Martillo aclara que la posibilidad física existe debido a las características tectónicas del país, aunque enfatiza la imposibilidad de predecir con exactitud cuándo o dónde podría manifestarse.
"Ecuador tiene un contexto geológico muy particular", señala el especialista de la ESPOL.
Nuestro territorio se sitúa sobre una zona de subducción activa, donde la placa de Nazca converge e interactúa introduciéndose por debajo de la placa Sudamericana. A este complejo entorno se suman factores determinantes como la Cordillera de Carnegie y extensos sistemas de fallas continentales que configuran un comportamiento sísmico altamente dinámico. Sin embargo, el investigador precisa que la Red Sísmica Nacional no ha registrado de manera instrumental un doblete sísmico dentro de los límites territoriales de Ecuador hasta la fecha.
"Es posible, pero debemos manejarlo siempre como una posibilidad y no como algo que necesariamente vaya a ocurrir", afirma de manera prudente el docente de la FIMCM.
Comportamiento diferenciado y lecciones de la ciencia
El geólogo de la ESPOL insiste en que cada terremoto se rige por variables específicas de ruptura, lo que determina su comportamiento y los riesgos derivados (como la generación de tsunamis). Explica que los sismos originados por procesos de subducción —como el terremoto de Pedernales en 2016— poseen mecanismos de ruptura muy distintos a los generados por fallas transcurrentes terrestres. De hecho, en el caso de Venezuela, los protocolos preventivos de tsunami fueron descartados tras analizarse el tipo de ruptura que originó el movimiento.
La investigación y la ingeniería continúan su proceso de aprendizaje constante tras cada evento natural. El terremoto de Pedernales de 2016 marcó un hito en el país, permitiendo robustecer la red de monitoreo sísmico a nivel nacional a través de la instalación de nuevos sismógrafos, acelerógrafos y estaciones de posicionamiento global (GPS), herramientas indispensables para comprender el comportamiento cinemático de la corteza terrestre en tiempo real. No obstante, el Ph. D. Carlos Martillo recalca que escenarios tan complejos como el de Venezuela siguen representando un importante desafío para la ingeniería estructural y las ciencias de la Tierra debido a su baja frecuencia de ocurrencia.
La cultura de la prevención como pilar fundamental
Para la FIMCM y la ESPOL, la resiliencia comunitaria ante amenazas naturales es una prioridad institucional. El doctor Martillo recuerda que, si bien el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional optimiza de forma permanente el monitoreo de la actividad sísmica, en la actualidad no existe tecnología capaz de predecir la ocurrencia de un sismo de forma anticipada.
Por tanto, el enfoque principal debe orientarse a mitigar la vulnerabilidad de las estructuras y capacitar a la población. El especialista recomienda a la ciudadanía:
- Identificar con claridad las zonas de seguridad en sus hogares y lugares de trabajo.
- Definir rutas de evacuación libres de obstáculos.
- Elaborar y practicar de manera periódica planes familiares de emergencia.
"Tenemos que estar preparados para los sismos que pueden ocurrir en Ecuador. Lo importante es saber cómo actuar y disminuir nuestra vulnerabilidad", concluye el investigador.
Alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
- ODS 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles (Meta 11.5): Reducir significativamente para 2030 el número de muertes y de personas afectadas por los desastres, incluidos los de origen natural, y reducir sustancialmente las pérdidas económicas directas.
- ODS 9: Industria, Innovación e Infraestructura (Meta 9.5): Aumentar la investigación científica y mejorar la capacidad tecnológica de los sectores industriales, fomentando la innovación y el desarrollo de infraestructura resiliente.
- ODS 13: Acción por el Clima (Meta 13.1): Fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los países.