Ecuador es, por su naturaleza geográfica, un país caracterizado por una alta actividad sísmica. La dinámica de nuestro territorio está marcada por el choque de dos importantes placas tectónicas: la placa oceánica y la continental. Este proceso, conocido técnicamente como subducción, ocurre cuando la placa oceánica se introduce por debajo de la continental. Debido a que las superficies de contacto de estas placas no son lisas, las rugosidades generan una fricción constante donde se acumula una enorme cantidad de energía. Eventualmente, esta energía acumulada se libera de manera abrupta, produciendo los movimientos telúricos que denominamos sismos de subducción.
A raíz de las duras lecciones que dejó el terremoto de 2016, Ecuador dio un paso significativo en su marco legal e industrial con la creación de la Norma Ecuatoriana de Construcción (NEC). Si bien contamos con una normativa robusta y bien diseñada a nivel general, la geografía de nuestro país presenta retos particulares que no pueden ser resueltos con una sola fórmula estándar. Las variaciones de suelo en las diferentes regiones del territorio nacional —con variaciones marcadas por la altura, la presencia de suelos rocosos, arcillosos, arenosos o húmedos— exigen que la normativa general se adapte a las particularidades de cada entorno local.
Ante esta realidad, el Ph.D. Carlos Martillo, docente investigador de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la ESPOL, destaca una propuesta clave para la planificación urbana y la seguridad ciudadana: la implementación de estudios de microzonificación sísmica en todas las ciudades del país que superen los 100,000 habitantes. La microzonificación permite comprender a detalle cómo responderá el suelo de una zona específica ante la onda de un sismo, garantizando que las construcciones se realicen bajo parámetros de seguridad adaptados a la realidad de su terreno.
Para lograr esta meta, es fundamental tender puentes de colaboración directa. El Ph.D. Martillo enfatiza que los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) municipales tienen la responsabilidad y la oportunidad histórica de buscar y escuchar de manera activa la recomendación de la academia. Es en las universidades, como la ESPOL, donde se concentran los expertos en ciencias de la tierra y del mar listos para aportar con el criterio técnico adecuado. Limitarse a aplicar la NEC de manera genérica, sin adaptaciones locales basadas en la ciencia, reduce la efectividad de las medidas preventivas.
Finalmente, la resiliencia frente a los sismos no es únicamente un asunto de ingeniería o de normativas municipales; es un compromiso social de corresponsabilidad. La preparación inicia en casa y en los espacios de trabajo cotidiano. El investigador de la FIMCM hace un llamado a la ciudadanía para que fomente la cultura de la prevención: conversar en familia sobre las zonas seguras del hogar, definir planes de contingencia claros en el trabajo y saber cómo ponerse a buen recaudo ante una emergencia son acciones indispensables que salvan vidas.
Desde la FIMCM de la ESPOL, ratificamos nuestro compromiso institucional de seguir generando investigación científica de alto nivel y asesoramiento técnico útil para construir un Ecuador más preparado y resiliente frente a los riesgos naturales.
Vinculación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)
Nuestra labor de investigación y vinculación con la comunidad desde la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la ESPOL se alinea directamente con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Este análisis técnico sobre la realidad sísmica del país responde a los siguientes objetivos globales:
- ODS 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles
- Meta 11.b: De aquí a 2020, aumentar considerablemente el número de ciudades y asentamientos humanos que adoptan e implementan políticas y planes integrados para promover la inclusión, el uso eficiente de los recursos, la mitigación del cambio climático y la adaptación a él, y la resiliencia ante los desastres, y desarrollar y poner en práctica, en consonancia con el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, la gestión integral de los riesgos de desastre a todos los niveles.
- ODS 9: Industria, Innovación e Infraestructura
- Meta 9.1: Desarrollar infraestructura fiable, sostenible, resiliente y de calidad, incluidas infraestructuras regionales y transfronterizas, para apoyar el desarrollo económico y el bienestar humano, haciendo hincapié en el acceso asequible y equitativo para todos.
- ODS 17: Alianzas para Lograr los Objetivos
- Meta 17.17: Fomentar y promover la constitución de alianzas eficaces en las esferas pública, público-privada y de la sociedad civil, aprovechando la experiencia y las estrategias de obtención de recursos de las alianzas.