El actual temporal invernal en Ecuador ha puesto en alerta a varias provincias, con declaratorias de emergencia en zonas como Guayas, Esmeraldas y Los Ríos. Para comprender la complejidad de este escenario, es vital analizar la interacción entre factores oceánicos y atmosféricos que están prolongando las precipitaciones.
Como parte de la academia en medios de comunicación, el Ph.D. Franklin Ormaza, docente investigador de la FIMCM-ESPOL, explicó que, aunque en el Pacífico Central se mantiene un fenómeno de La Niña debilitado, la situación en las costas ecuatorianas es distinta. "Tenemos una piscina de agua con temperaturas de hasta 29 grados centígrados desde la costa hasta Galápagos", señaló el experto, destacando que este calor superficial es el combustible para la formación de nubes de convección vertical que derivan en lluvias constantes.
Este tipo de intervenciones subrayan el rol fundamental de la ESPOL como vocera técnica y científica, aportando claridad sobre por qué, a pesar de la presencia de "La Niña", el país experimenta un superávit de lluvias. Además, el Dr. Ormaza analizó el impacto en el sector pesquero, donde especies como el camarón se ven favorecidas, mientras que la flota atunera enfrenta retos por el desplazamiento de las especies hacia aguas más profundas o frías.
Desde la academia, seguimos monitoreando los modelos climáticos para proveer información precisa que ayude a la toma de decisiones y a la prevención de riesgos en las comunidades más vulnerables.