El cierre de un tramo estratégico en la avenida Rodolfo Baquerizo Nazur ha transformado la movilidad de los sectores de La Garzota y La Alborada en un verdadero laberinto vehicular. Lo que inició como una intervención municipal necesaria, ha derivado en tiempos de traslado que superan los 50 minutos para tramos que antes tomaban una fracción de ese tiempo.
La congestión no solo afecta a las arterias principales, sino que ha saturado las calles internas de las ciudadelas, diseñadas originalmente para tránsito local y no para absorber flujos de hasta 60,000 vehículos diarios.
La voz de la academia y la vinculación técnica Como parte de la academia en medios de comunicación, el M. Sc. Alejandro Chanabá, docente investigador y decano de la FIMCM de la ESPOL, analizó la situación destacando la vulnerabilidad del sistema vial en la zona. Como vocero institucional, Chanabá explicó que el modelo de "espina de pescado" de estas ciudadelas —donde una vía principal alimenta múltiples accesos laterales— se vuelve ineficiente cuando el eje central se bloquea sin una planificación de rutas alternas robusta.
Desde la ESPOL, se enfatiza la necesidad de anticipar cierres con cronogramas claros y mediciones de campo que permitan ajustar los sentidos de las calles paralelas, mitigando así el impacto en la calidad de vida de los ciudadanos. La planificación técnica y la comunicación oportuna son, según la visión académica, las únicas herramientas para evitar que el desarrollo urbano se convierta en un obstáculo para la movilidad sostenible.