El inicio del año ha vuelto a poner a prueba la resiliencia de Guayaquil. Las intensas precipitaciones de enero dejaron en evidencia 13 puntos críticos donde el agua no encontró salida. Aunque la infraestructura municipal realiza limpiezas constantes, el factor humano sigue siendo el detonante principal: el taponamiento de drenajes por basura doméstica.
La voz experta: El agua siempre busca su cauce Para comprender por qué Guayaquil se inunda, es fundamental mirar su geografía y su historia. La Ph. D. María del Pilar Cornejo, docente e investigadora de la FIMCM en ESPOL, explica que la ciudad creció sobre un sistema natural de drenaje que ha sido alterado sistemáticamente.
"Guayaquil era una ciudad que tenía muchos esteros, y muchos se taparon. Eran canales naturales de drenaje y servían para que el agua fluya", señala la investigadora. Cornejo advierte que la combinación de mareas extremas y drenajes obstruidos por desechos es la fórmula perfecta para el desbordamiento: si los canales están ocupados parcial o totalmente, no hay lugar para el desfogue cuando llueve.
Puntos vulnerables y el costo de la infracción Sectores como Sauces 6, Alborada, Las Esclusas y el Noroeste (Monte Sinaí, Flor de Bastión) han sido los más afectados. Urvaseo reporta haber extraído desde metales hasta fundas de basura de las rejillas.
Arrojar basura a la red de alcantarillado no es solo un descuido, es una infracción grave sancionada con USD 197,40, monitoreada constantemente por las cámaras de Segura E.P. La seguridad de nuestras familias y la estabilidad de la red eléctrica dependen de un sumidero limpio.
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