La seguridad en nuestras vías marítimas es un pilar fundamental para el desarrollo económico del país. Recientemente, en una entrevista concedida a Ecuavisa, el M. Sc. Alejandro Chanabá, decano de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar (FIMCM) de la ESPOL, analizó la situación crítica que enfrenta el canal de acceso.
El riesgo de una señalización deficiente El decano Chanabá fue enfático al señalar que la operatividad del puerto no solo depende de la profundidad, sino de la tecnología que guía a las embarcaciones. Durante su intervención, advirtió:
"Una señalización incompleta reduce la seguridad y la agilidad de la navegación, especialmente en un canal estrecho donde cada vez circulan buques más grandes".
Esta advertencia cobra relevancia en un contexto global donde el tamaño de los buques de carga sigue aumentando, exigiendo una precisión quirúrgica en las maniobras de entrada y salida.
Sedimentación y Dragado: Una tarea pendiente Además de la señalización, el decano destacó otros dos factores críticos que amenazan la eficiencia del canal: la sedimentación acumulada y la falta de un mantenimiento constante a través del dragado. Estos elementos reducen progresivamente la profundidad del canal, limitando la capacidad de carga de los buques y aumentando los riesgos operativos.
Desde la FIMCM, reafirmamos nuestro compromiso con el análisis técnico y la formación de profesionales capaces de enfrentar estos desafíos estructurales en beneficio del sector marítimo y portuario. ⚓🏗️
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